SINOPSIS:
Michele Caruso, director de la RAI en Palermo, se niega a que el auto de procesamiento de Manlio Caputo, hijo del líder de la izquierda siciliana y acusado del homicidio de su novia Amalia Sacerdote, hija a su vez de un notable diputado del partido rival, abra el informativo regional de la tarde: «Esta historia es peligrosa para todos, también para quien debe dar la noticia». Y es que «una pura y simple noticia de sucesos» no es pura ni simple en Sicilia, en donde política, mafia y familia conforman una red tan sólida, que hasta la justicia y el periodismo los dos escenarios en los que transcurre esta magistral novela están a su servicio. Y en la que unos y otros confabulan, no para encontrar la verdad, sino para esconderla. La muerte de Amalia Sacerdote no es sólo una novela sobre la corrupción política, sino también sobre la fidelidad al orden establecido: los títeres de la televisión, la farsa de los abogados, el farol del fiscal, la desaparición de las pruebas, el misterioso amante de Amalia Sacerdote y, por supuesto, el alto precio de negarse a mirar hacia otro lado.
Un librito que leí en un par de noches, ayudado de una taza de té pasaba las hojas imaginando como serían las voces de los personajes, la vida amorosa de Michele, la intensidad de aquellas llamadas. Mi vida, al igual que esas hojas, pasaba por un momento dulce, sonriente, la calma que tiré por la ventana hace meses (¡dichosos sean!) volvía satisfecha a sentarse a mi lado.
Ahora dejando atrás lo plácido de mi ánimo, este “librito” de lectura (futilmente) fácil no guarda muchos secretos para un género como es el de la Novela Negra, tan rico en matices sinuosos que suelen escaparse sutílmente de la lógica natural del lector.
Una obra tan rápida de leer como lo fue de escribir, sospecho. Sí, no me dejó con ningún sabor de boca, salvo algunos diálogos y un contexto periodístico bastante fluído y fértil de inteligentes reacciones y humor profesional.
En definitiva, un desenlace carente de garra, y un final apocado por la pereza del escritor de trazar, al menos sin necesario interés en hacerlo bien, un mensaje nítido sobre la influencia del poder y del dinero en nuestra sociedad moderna.

noviembre 30, 2008 at 5:59 pm
A mí también me encanta mi nariz.
noviembre 30, 2008 at 10:46 pm
Es que es preciosa
mayo 16, 2010 at 6:53 pm
Esta novela del anciano Camilleri no es nada, o mas bien dire que es una estafa, parece un borrador de una cosa, el autor no se ha tomado la molestia de “trabajar” nada los asuntos, no es suficiente amigo mio que “trace” bien los personajes, ya que eso lo puede hacer cualquiera que escriba mas o menos hoy en dia, a lo mejor en el siglo 12 trazar personajes era algo nuevo y podria suscitar alguna virtud, pero ahora como digo eso es insuficiente, ralmente parece una novela escrita por algun chino de esos millones que trabajan de “negros” escribiendo por un euro, y como el autor -Camilleri- no se ha tomado molestia alguna es inmoral leer este bodrio no lo recomiendo para nadie, no pierdan el tiempo, lean a dickens o a balzac, o a cualquier grande, el tiempo de vida es corto y yo eche a la basura algo de eso en este libraco, que tenga un premio es el colmo RBA me ha decepcionado.
creo que hay que juzgar a un libro en relacion a otros y en relacion a la tremenda cobertura y reconocimiento que se la ha dado (premio RBA de novela negra) y entonces la palabra es simplemente: ESTAFA.
mayo 16, 2010 at 6:55 pm
Hola otra vez por lo menos decir que me alegro quemar ese bodrio para que por lo menos mis allegados no lo vayan siquiera a hojear