A continuación os propongo el visionado de la última parte del capítulo 59 de Monster, por cortesía de YouTube. Hacedlo si os atravéis. Podéis comentar vuestras impresiones en esta entrada.

¿Qué veo yo de esta pequeña historia?

Mi pregunta sería la siguiente: ¿Hasta que punto podemos juzgar a los demás?

La inexpresividad del rostro de Martin es el resultado de una vida amargada por el sufrimiento, más que por el dolor, por su asimilación. Y no hay nada que sea peor que alcanzar ese estado.

El discípulo del Monstruo carece de la frialdad de su maestro, Johann. La verdad puede ser un mazazo tan brutal que puede tanto salvar a un ser humano y despertarlo de su hipócrita ignorancia, como arrastrarlo hacia el propio infierno. ¿Por cuál optaríais? Vivimos bajo millones y millones de mentiras para no aceptar la verdad. Nuestro monstruo interior es la culpabilidad.

La personalidad de este individuo cayó estrepitosamente desde el momento en que ya le era imposible justificar sus errores, la libertad para él dejó de ser algo “dado por hecho” y se convirtió en un sueño irreal y torturador, por más que se abrían las heridas al intentar tocarla con los dedos.

El discípulo no era más que la voz del caos, del sinsentido de las acciones humanas, es difícil comprender desde esta visión particular por qué existen personas que luchan por unos principios que por otro lado resultan inútiles y fantasiosos, tan sólo por demostrar a los demás su implicación personal, su interés para ser recordado y admirado por el bien de sus actos, un interés desgraciadamente egoísta, porque no hay relación sin interés, y no creo que nadie suficientemente coherente pueda afirmar lo contrario.

Voy a abrir una nueva sección de este Blog: “Mis Documentales“, en ella incluiré mis documentales favoritos que estén online para que podáis verlos y disfrutar de ellos tanto como lo hice yo  ;)

Para empezar con buen pie un documental excelentemente estructurado: la primera parte versa sobre la carrera de Josef Rudolf Mengele bajo el Régimen NacionalSocialista y sus famosos experimentos en Auschwitz, la segunda con la ayuda de documentación y testigos construyen el hipotético camino trazado por Mengele a través de Sudamérica para escapar de las garras de la Justicia. Lo podéis ver en pantalla completa aquí.

La muerte de Amalia Sacerdote 

 SINOPSIS:

Michele Caruso, director de la RAI en Palermo, se niega a que el auto de procesamiento de Manlio Caputo, hijo del líder de la izquierda siciliana y acusado del homicidio de su novia Amalia Sacerdote, hija a su vez de un notable diputado del partido rival, abra el informativo regional de la tarde: «Esta historia es peligrosa para todos, también para quien debe dar la noticia». Y es que «una pura y simple noticia de sucesos» no es pura ni simple en Sicilia, en donde política, mafia y familia conforman una red tan sólida, que hasta la justicia y el periodismo los dos escenarios en los que transcurre esta magistral novela están a su servicio. Y en la que unos y otros confabulan, no para encontrar la verdad, sino para esconderla. La muerte de Amalia Sacerdote no es sólo una novela sobre la corrupción política, sino también sobre la fidelidad al orden establecido: los títeres de la televisión, la farsa de los abogados, el farol del fiscal, la desaparición de las pruebas, el misterioso amante de Amalia Sacerdote y, por supuesto, el alto precio de negarse a mirar hacia otro lado.

Un librito que leí en un par de noches, ayudado de una taza de té pasaba las hojas imaginando como serían las voces de los personajes, la vida amorosa de Michele, la intensidad de aquellas llamadas. Mi vida, al igual que esas hojas, pasaba por un momento dulce, sonriente, la calma que tiré por la ventana hace meses (¡dichosos sean!) volvía satisfecha a sentarse a mi lado.

Ahora dejando atrás lo plácido de mi ánimo, este “librito” de lectura (futilmente) fácil no guarda muchos secretos para un género como es el de la Novela Negra, tan rico en matices sinuosos que suelen escaparse sutílmente de la lógica natural del lector.

Una obra tan rápida de leer como lo fue de escribir, sospecho. Sí, no me dejó con ningún sabor de boca, salvo algunos diálogos y un contexto periodístico bastante fluído y fértil de inteligentes reacciones y humor profesional.

En definitiva, un desenlace carente de garra, y un final apocado por la pereza del escritor de trazar, al menos sin necesario interés en hacerlo bien, un mensaje nítido sobre la influencia del poder y del dinero en nuestra sociedad moderna.

Viernes, 14 de Noviembre de 2008 a las 20:30h

Pianista: Javier Perianes  / Director: José Miguel Rodilla

Lugar:  Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas, sala Narciso Yepes.

J. CRUZ GUEVARA – Taracea
L. V. BEETHOVEN – Concierto para piano nº 4
G. BIZET – Sinfonía en Do mayor

Impresiones:

Las entradas nos costaron siete euros, pero vaya forma de aprovecharlas!!! Pudimos entrar en el descanso (casi suplicando a la azafata con bajarle la luna del cielo) entre la primera y la segunda pieza, y menos mal que nos entregaron las entradas!!!!

¿Cuál fue el motivo?

La Presentación en el FNAC de “Ingmar Bergman, el buscador de perlas” por los Profesores Pedro Jesús Teruel y Ángel Pablo Cano.

Mientras inspeccionaba la colección de libros y comics de las estanterías, voces y algunos llantos llamaron mi atención, lo que parecía ser alguna que otra prueba de sonido se convirtió en la presentación de un libro, que por cierto, me resultaba caro aunque sí interesante, y para más inri cuyo autor me era conocido.

Nos incorporamos con poco cuidado (al igual que nuestra precipitada marcha) y seguimos con curiosidad el coloquio. Al poco tiempo se comentaron expresiones como “amor verdadero” (refiriéndose a la observación de una alumna sobre el eros propio, rechazando el ágape, que se manifiesta en el amor hacia los demás), “falta de comunicación”, el papel protagonista de las mujeres y el testifical de los hombres, etc… Recorriendo la cinematografía de Bergman a partir de la vida del genial director y sus actores, y del análisis de la película visionada. Un evento que me hubiese gustado disfrutar desde su comienzo pero que, por ignorancia voluntaria, no tuve la suerte de conocer. He de decir que el Profesor Teruel estaba realmente expectante y afectuoso, sin ánimo de despreciar la actuación de su compañero.

Ya llegados al concierto escuchamos desgraciadamente desde tan lejos a otro genial artista, Javier Perianes, el piano siempre me pareció el instrumento musical más íntimo, más personal, capaz de transmitir vitalidad, tristeza, nostalgia de mejores momentos… Sin duda alguna surgió lo mejor de mí y disfruté cada vibración de ese maravilloso piano con supremo gozo, captando la emoción de cada segundo, notando como mi corazón se empapaba de la fuerza del momento mientras no dejaba de imaginar e imaginar.

Cuenta la leyenda que un banquero (“hombre que presta a otro el dinero de un tercero”) llamado Nathan Rothschild (anteriormente Bauer) corrió el rumor en la Bolsa de Londres de que Napoleón había ganado la Batalla de Waterloo. Nathan se encargó de vender deprisa y corriendo sus acciones con el fin de que los demás accionistas siguieran su estrategia. Este engaño provocó un efecto dominó y el pánico se propagó en la Bolsa de Inglaterra como la Peste Negra.

Sigilosamente, por medio de agentes, fue comprando acciones a precio de saldo, incrementando abundantemente sus riquezas, y refundando el Banco de Inglaterra.

Nathan Mayer Rothschild, que, en 1820, había logrado un firme control sobre el Banco de Inglaterra dijo:

No me importa quien sea el títere colocado en el trono de Inglaterra para gobernar el Imperio en el que el sol nunca se pone. El hombre que controla la oferta monetaria de Gran Bretaña controla el Imperio Británico y yo controlo la oferta monetaria británica“.

El Vengador de New York

El Vengador del metro de Nueva York

“Y así se puso de relieve en el proceso que tuvo lugar para juzgar el caso de Bernhard Goetz, un individuo acusado de haber disparado contra cuatro jóvenes negros que, al parecer, pretendían atracarlo en el Metro de New York. Lo único que se pudo probar es que Goetz fue rodeado en el vagón del Metro donde viajaba por cuatro jóvenes negros y que uno de ellos le pidió cinco dólares. Goetz sacó una pistola que llevaba cargada en el bolsillo, disparó e hirió gravemente a uno de los jóvenes. Acusado de lesiones y tentativa de asesinato, Goetz alegó que actuó en legítima defensa.”

 

Este fue el argumento que adujo la defensa en el caso de Bernhard Goetz, el vengador del Metro de New York, para evitar que fuera declarado responsable de la tetraplejia irreversible que sufrió uno de sus presuntos atracadores, Darrel Cabey. El abogado de Goetz alegó, en efecto, que dicha parálisis se produjo no como consecuencia de los disparos de Goetz, sino de la negligencia médica con que Darrel fue tratado. El mismo argumento se oye una y mil veces en los estrados de los Tribunales de Justicia cuando alguna persona herida por la acción del acusado ha muerto posteriormente en el hospital, después de haber sido intervenida quirúrgicamente.”

“Consideremos los hechos del caso Goetz: cuatro jóvenes negros rodean a un hombre blanco en un vagón del Metro de New York. El hombre blanco, el tal Goetz, cree de buena fe que estos jóvenes pretenden robarle y dispara contra ellos su revólver. Tanto si Goetz interpretó mal sus intenciones, como si creyó erróneamente que era necesario disparar, los jóvenes negros podían defenderse legítimamente. De nuevo, nos encontramos aquí con personas víctimas de una errónea percepción de la realidad por parte de un tercero que no, por eso, puede perder su derecho a defenderse, incluso aunque el error del tercero sea razonable. Lo mismo ocurre en caso de violación: la única vía que permite dar relevancia al error y admitir al mismo tiempo que la agresión sexual es antijurídica es tratar el error sobre el consentimiento como causa de exculpación.”

 

Sentencia firme de los Tribunales:

– Un año de prisión por un Delito de Posesión Ilegal de Armas.

En todas las partes de New York se podían ver graffitis y carteles “Bernie Goetz for Mayor” (Berni Goetz para la alcaldía). Se convirtió en un símbolo contra el desorden y el crimen callejero. Todos los atracadores que atacaron a Goetz, menos el que se quedó en la silla de ruedas, están en la cárcel: uno por una violación, otro por un atraco a mano armada, y el último por un robo con violencia.

Para más información: “En Defensa Propia“, de George P. Fletcher, Catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Columbia.

 

Viernes, 31 de Octubre de 2008, a las 20:30h

Director:  Sakari Oramo    /   Soprano : Anu Komsi

Lugar:  Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas, sala Narciso Yepes.

Lindberg – Parada
Mozart – Vorrei spiegarvi, KV. 418
Sibelius – Luonnotar op. 70
Sibelius – Lemminkäinen, suite, op. 22

Impresiones:

Por seis euros la entrada, ¿qué más pediría a Apolo por disfrutar de una apacible velada de música clásica en directo?, aunque eso sí, en este mundo de “todo tiene un precio” nos desplazaron, como si de una plaga de avispas se tratara, a la lejana aunque sonora última fila. Vaya manera de tratar a los pocos jóvenes que nos interesamos por estos lares.

No obstante, después del tortuoso intento de que nos pusieran algo en la cafetería (servicio insuficiente Vs masificación), esperaba al menos contemplar algo emocionante, y no, desgraciadamente no lo conseguí. Las piezas me parecían cada vez más absurdas y carentes de romanticismo.

Este hecho produjo en mí la típica sensación de desencanto, quizás fue el ambiente cargado de gente mayor, quizás algún problema personal de sensibilidad contra Sibelius y su música nacionalsocialista finlandesa, pero lo único preciado que me llevé fue la idea de que, cuando algo se convierte en ordinario, mejor poner pies en polvorosa.

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