Viernes, 14 de Noviembre de 2008 a las 20:30h

Pianista: Javier Perianes  / Director: José Miguel Rodilla

Lugar:  Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas, sala Narciso Yepes.

J. CRUZ GUEVARA – Taracea
L. V. BEETHOVEN – Concierto para piano nº 4
G. BIZET – Sinfonía en Do mayor

Impresiones:

Las entradas nos costaron siete euros, pero vaya forma de aprovecharlas!!! Pudimos entrar en el descanso (casi suplicando a la azafata con bajarle la luna del cielo) entre la primera y la segunda pieza, y menos mal que nos entregaron las entradas!!!!

¿Cuál fue el motivo?

La Presentación en el FNAC de “Ingmar Bergman, el buscador de perlas” por los Profesores Pedro Jesús Teruel y Ángel Pablo Cano.

Mientras inspeccionaba la colección de libros y comics de las estanterías, voces y algunos llantos llamaron mi atención, lo que parecía ser alguna que otra prueba de sonido se convirtió en la presentación de un libro, que por cierto, me resultaba caro aunque sí interesante, y para más inri cuyo autor me era conocido.

Nos incorporamos con poco cuidado (al igual que nuestra precipitada marcha) y seguimos con curiosidad el coloquio. Al poco tiempo se comentaron expresiones como “amor verdadero” (refiriéndose a la observación de una alumna sobre el eros propio, rechazando el ágape, que se manifiesta en el amor hacia los demás), “falta de comunicación”, el papel protagonista de las mujeres y el testifical de los hombres, etc… Recorriendo la cinematografía de Bergman a partir de la vida del genial director y sus actores, y del análisis de la película visionada. Un evento que me hubiese gustado disfrutar desde su comienzo pero que, por ignorancia voluntaria, no tuve la suerte de conocer. He de decir que el Profesor Teruel estaba realmente expectante y afectuoso, sin ánimo de despreciar la actuación de su compañero.

Ya llegados al concierto escuchamos desgraciadamente desde tan lejos a otro genial artista, Javier Perianes, el piano siempre me pareció el instrumento musical más íntimo, más personal, capaz de transmitir vitalidad, tristeza, nostalgia de mejores momentos… Sin duda alguna surgió lo mejor de mí y disfruté cada vibración de ese maravilloso piano con supremo gozo, captando la emoción de cada segundo, notando como mi corazón se empapaba de la fuerza del momento mientras no dejaba de imaginar e imaginar.

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